Pingüino – ¡es una locura!

Penguin Palooza es una tragamonedas más reciente de RTG (Real-Time Gaming). Esta tragamonedas está configurada en una cuadrícula 5×3. Lo cual es perfecto porque no hay demasiados rodillos como para agobiar. Pero tampoco tan pocos como para causar aburrimiento. Encontrarás 25 líneas de pago (una cantidad perfecta) y un montón de buenas funciones en este juego. ¿Ya mencionamos que es una tragamonedas con temática de pingüinos súper adorable? No podemos apartar la vista de estas adorables criaturas árticas.
¡Penguin Palooza está aquí para ti!
Antes de empezar a girar los rodillos en esta joya de pingüinos, una advertencia: tiene alta volatilidad. ¿Qué significa eso para ti? Puede hacer crecer o hundir tu banca en un corto periodo de tiempo. Aunque son fantásticas y nos encantan muchísimo. Es importante tener esto en cuenta desde el principio. Así que, aunque quizá no ganes tanto como en una tragamonedas de menor volatilidad. Cuando sí ganes con penguin palooza, podría cambiarte la vida. Y sin duda, será mayor que tu ganancia media de monedas. Pero adivina qué: el premio mayor es de 50.000x tu apuesta. Aunque solo hubieras apostado $1, te espera un gran premio.
Hay 9 símbolos de pago en Penguin Palooza. 5 de pago bajo y 4 de pago alto. Los de pago bajo son las cartas del 10 al As. Los símbolos de pago alto están representados por 4 adorables pingüinos. El símbolo que más paga puede darte la impresionante cifra de 1000x tu apuesta.
Scatters, comodines y más.
Activa la función de respin de scatters bloqueadores. Cuando caen 2 o más scatters bloqueadores en los rodillos 1 a 4, obtienes un mejor pago. Consigue 3 scatters en cualquier parte de los rodillos y recibirás 10 giros gratis de inmediato. Puedes reactivar esta función. Así que, si tienes suerte, esta podría ser una función interminable para ti. Verás al pingüino ganador de mayor pago por todas partes. También es importante señalar que puedes obtener multiplicadores ganadores aleatorios en cada giro. Pueden estar entre 2 y 5x tu apuesta.
